jueves, 8 de abril de 2010

La barra de labios, acompañante femenino a través de la historia.


Hablar de la barra de labios es tratar de contar la relación universal que existe entre la mujer y el cosmético más preciado. Íconos del glamour y ejemplos maravillosos de como vivir la femineidad, tales como Cleopatra, María Antonieta de Francia, Audrey Hepburn no sólo sucumbieron a sus encantos, sino que además nos dejaron un excelente legado de como usarlo, para vivir toda situacion con elegancia y delicadeza.

Puedo decir, sin temor a equivocarme, que saber utilizar la barra de labios es todo un arte. Y es que no sólo su aplicación necesita cuidado, sino que además, utilizar el tono equivocado o el rojo que no te favorece, definitivamente puede ser la causa de una cita sin éxito o un accidente inesperado.

Este infalible amigo en el bolso de una mujer, al igual que todos los clásicos, ha tenido sus altibajos, pero como lo elegante nunca pasa de moda, ha sobrevivido desde hace cinco mil años, hasta hoy. Además, su recorrido geográfico es incréible y cuenta con una historia bastante apasionante de descubrir.

Empezamos situándonos en la antigua Grecia, donde el maquillaje no estaba bien visto, las mujeres debían quedarse encerradas en casa y sólo las prostitutas adornaban sus rostros con productos que fabricaban ellas mismas, para resaltar entre las demás féminas. Se dice que utilizaban sudor de cabra, saliva humana y excremento de cocodrilo para producir su propio make up. Y pensar que hoy en día, solo necesitamos pasar horas escojiendo entre un rojo de Esteé Lauder o un naranja de Lancome. Genial no?

En épocas de las invasiones bárbaras, la barra de labios queda provisionalmente en el olvido. No eran tiempos precisamente glamourosos, el maquillaje se concentraba en extender tinta azulada por el rostro para asustar al enemigo durante las batallas. Así mismo, en la época medieval el carmín pasó por momentos bastante malos. Todo maquillaje era considerado una expresión de Satanás. Sin embargo, se recupera rapidamente durante el Renacimiento cuando Isabel I de Inglaterra utilizaba un fuerte rojo para labios que combinaba con su pelirroja cabellera y su rostro de piel bastante blanca. Su receta particular para este cóctel de belleza, incluía una mezcla de cochinilla, goma arábica, albumina y leche de higos.

En 1770 ocurre algo inesperado y que afectó a muchas mujeres de la época. El parlamento británico declaró que toda mujer que haya sido culpada de atrapar a un hombre hasta obligarlo a llegar al matrimonio, utilizando cualquier tipo de cosmético, sería condenada por brujería. A partir de ese momento, las prostitutas empezaron a verse demacradas y sin el menor rostro de estar utilizando lápiz labial. Pero para gloria de las mujeres que vivían en la corte, durante la época del barroco finalmente es permitido nuevamente el maquillaje y todas se desviven por utilizarlo.

Acercándonos al siglo actual, en el año 1915 cuando empezaban los tormentos de la primera guerra mundial, ya nada pudo frenar la completa invasión de la barra de labios en el mundo femenino. Seguidamente,Hollywood estrena sus películas y Max Factor recibe un golpe de suerte cuando lanza la barra de labios al mercado y coincide con años muy éxitosos en la industria cinematográfica.

Greta Garbo y Marlene Dietrich dieron demostraciones impecables de rojos severos en los labios, actuando en filmes de mucho éxito como Fatalidad (1931).Ya en el año 1933, la importante revista femenina Vogue, declara la barra de labios como el cosmético más importante para las mujeres, lo que creó más popularidad al objeto, ya que esta publicación era una de las más vendidas en el mercado femenino, tal como lo sigue siendo ahora.


Desde siempre, las estrellas de cine han sido puntos claros de imitación. Por esa misma razón, el maquillaje consolidó una estrecha relación con el cine y la moda. El oscar sin duda corresponde a Audrey Hepburn en Desayuno con Diamantes (1961). Nadie olvidará la escena en la que la aclamada actriz hace una parada en el buzón del correo para sacar un espejo y una barra de labios con la que se da un rápido retoque. Esta es una de esas imágenes del cine que quedan grabadas para la historia.

Luego vinieron años de cambios bruscos,en todos los ámbitos. Los años retro, la moda hippie que se consolidó en woodstock, los años 80 caracterizados por el exceso y todo un sinfín de movimientos en los cuales la barra de labios permaneció como elemento protagonista en la vida diaria femenina. Todas las marcas trabajaban arduamente por tener el mejor, el de más larga duración, el que realmente complaciera el exigente gusto de una mujer al adquirir su barra de labios. Max Factor, Esteé Lauder,Clinique, entre otros, competían con campañas publicitarias que alegraban el día a toda mujer que pudiera acceder a los productos.

Hoy en día, la barra de labios, es utilizado por el 92% de las mujeres alrededor del mundo y es el más comprado en las perfumerías. Casi todas, sin importar el papel que desempeñemos en el mundo, queremos y sentimos que necesitamos uno. Además, es un bonito accesorio que nos recuerda la maravilla que significa ser mujer y lo afortunadas que somos de poder utilizarlo para realzar la belleza que todas tenemos desde el mismo momento en que nacemos.

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