Revisar montones de revistas para escoger el más indicado, mirar millones de colecciones en internet y visitar centenares de tiendas, es tán solo una pequeña parte de todo lo que vive una novia antes de elegir el vestido que usará para el momento más esperado. Es cierto que todas las mujeres tenemos algo de perfeccionistas, pero es especialmente este día, el único en el que nada puede salir mal.
A decir verdad y aunque parezca mentira, nunca fui de esas niñas que a la edad de 10 años soñaban con casarse vestidas de blanco. En realidad nisiquiera soñaba con casarme. Sin embargo, ya ha pasado otra década y debo ir acostumbrandome a la palabra boda. De aquí en adelante, las amigas formalizan sus relaciones, se comprometen y sin darme cuenta estaré calmando los nervios y escogiendo vestidos para el día más importante de quienes crecieron conmigo. Admito que me emociona enormemente la idea y sería un honor para mi poder hacerlo.
Quiero dedicar este post a una persona que ha sido una de las compañeras más fieles que he tenido. Alguién con quien me he peleado y reconciliado tantas veces como he podido y con quien tendré la dicha de compartir ahora, un momento sumamente especial. El camino al altar será tu pasarela y tendrás la maravillosa oportunidad de vivir tu propio desfile. Definitivamente, la oportunidad amerita desbordar toda la elegancia que te permitas tener, y disfrutar de pisar la alfombra que te llevará el inicio de tu nueva vida. No existen más protagonistas, tú eres la actriz principal en esta historia y la regla principal es hacer de ella,una experiencia mágica que permanecerá contigo para siempre.
Amiga, nunca imaginé que pensar en tu boda y ser parte de ella, sería algo tan inspirador para mí. Espero que te guste uno de mis primeros regalos: el desfile de Rosa Clará en la pasarela Gaudí Novias 2011.
Felicidades.
Uno de los atributos que posee esta diseñadora barcelonesa, es su habilidad para combinar la propia esencia de la clásica novia vestida de blanco, con detalles que le proporcionan a sus piezas un aire muy actual, con lo que siempre consigue revolucionar la moda nupcial. Clase y femineidad se dieron la mano durante este desfile.
El ballet clásico y la moda del siglo XX fueron la fuente de inspiración para crear la combinación perfecta entre faldas muy voluptuosas y el corsé.

La incorporación muy sútil del negro y la sobriedad de los recogidos que lucieron las modelos, dieron como resultado la elegancia absoluta.






